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Lo primero, la montaña

La Endrija del Mango (Mallo Cuchillo - Riglos)


El mallo Cuchillo, en Riglos, representó la última cima de los mallos grandes. La primera escalada seria a este mallo se produjo en 1960 por Julián Vicente, José Antonio Bescós, Pepe Díaz y Rafael Montaner por la Endrija por donde Dios manda, aunque un año antes Anglada y Guillamón ya habían subido accediendo desde el macizo, actuación que provocó ese curioso nombre de la primera vía como ya tuve oportunidad de explicar en este post.

Dos son las "endrijas" (grietas, fisuras) que recorren la parte izquierda del Cuchillo, teniendo ambas vías dos de los aperturistas en común. Tres años después, en marzo de 1963, Rafael Montaner y José Antonio Bescós volverían a estas paredes para abrir, esta vez acompañados de Alberto Rabadá y Ernesto Navarro la Endrija del Mango del Cuchillo.

El nombre de Cuchillo para este mallo es evidentemente referido a su angulosa forma con un marcadísimo espolón -el Filo- que, aunque con aspiraciones de ser escalado desde las primeras épocas, no pudo ser conseguido mediados de los años 70. Debo detenerme un segundo en los nombres de las vías de este mallo, ya que gran parte de ellas hacen referencia más o menos directa al nombre del mallo al que surcan. Montaner, Bescós, Rabadá y Navarro iniciaron sin saberlo una tradición que fue seguida por algunos de los escaladores que abrieron en el Cuchillo en los siguientes años: a la Endrija del Mango del Cuchillo le siguió, como antes he relatado, El filo del Cuchillo. Realmente, este nombre de el Filo ya era conocido antes de que P. Expósito y J. Ascaso abrieran la vía en 1975, pero la tradición continuó con la apertura de La hoja del Cuchillo y, ya en los años 90, el enderezamiento de las travesías superiores del Filo fue bautizado (los nombres de partes de un cuchillo parece ser que ya se habían acabado y hubo que recurrir a marcas registradas) como Filomatic.
Edito: Charlie completa la información muy acertadamente. -La Fisura de la Uña continua la tradición de nombres del mallo, ya que hace referencia al uñero con que se abren las navajas...

Ésta fue pues una de las últimas Rabadá-Navarro, ya que 5 meses después morirían en la tragedia del Eiger. La consecución de la endrija del Mango, como nota anecdótica, representó la conquista del último mallo grande -excluyendo la Visera y el Macizo que son accesibles andando- en el que le faltaba por realizar una apertura a Rabadá (ya había conseguido primeras en el Puro, Pisón y Firé).

La apertura se efectuó de manera notablemente rápida. Para estos escaladores tan habituados a la roca y fisuras de Riglos, en esta línea tan evidente sólo tuvieron un pequeño punto de dificultad en la salida de la Cueva del Palomar, pero una vez resuelto el paso la escalada se desarrollo sin más incidentes destacables.

Hoy en día, la escalada conserva el carácter expuesto de las antiguas clásicas pero con un grado obligado relativamente sencillo, lo que permite ser un excelente entrenamiento para realizar clásicas rigleras más comprometidas. El paso más difícil es la salida del 2ª largo, un artificial bien equipado, que obligará al A1 o al A0 a aquellos que no quieran sacar en libre (7a+) el paso. Edito: Otro apunte de Charlie que viene a completar la información. -En 1984 el frances Serge Casteran encadena el 2º largo en libre, cotandolo de 7b+ (hoy 7a+). Es el primer séptimo "oficial" de Riglos, y el pistoletazo de salida a la liberación de las grandes vías rigleras.
De todos modos, es una buena opción enlazar los largos 1 y 2 para hacer más fluida la escalada ya que la longitud total de los dos largos así lo permite.

Tradicionalmente se hacía cima por la Endrija p.d.D.m. pero el equipamiento en el año 2000 de una clara fisura que lleva más directamente a la cima ha decidido a casi todos los escaladores por este nuevo recorrido, siendo completamente diferente a la vía que la precede. Si en la Endrija del Mango la roca se puede calificar de muy buena en general, en la Fisura de la Uña -así es como se llama esta vía- la roca sigue siendo inestable después de llevar varios años abierta; si en el Mango el equipamiento es aleatorio y escaso, en la Uña es abundante y seguro (parabolts), pero a pesar de las diferencias, o más bien debido a ello, ambas vías se complementan perfectamente.

Desde la cima del Cuchillo podemos descender de varias maneras. Normalmente se rapela por la cara que da al pueblo, siendo posible también ascender al Macizo en un largo desde el collado que lo separa del Cuchillo y desde ahí bajar andando por el camino de la Visera. Otra opción algo menos recomendable es rapelar la chimenea SE hasta acceder a la canal de la Rosaleda desde donde - después de recorrer a la inversa un pasamanos equipado como escape de esa cara del mallo- llegamos en 3 rápeles al suelo (si bajamos por aquí, los rápeles son de más de 40 metros siguiendo las argollas blancas, obligatorio cuerdas dobles).

La montaña olvidada

El próximo 6 de marzo Arturo González, acompañado de José Antonio Cuchí y Severino Pallaruelo, realizará la presentación de su libro La montaña olvidada. Despoblados del Alto Alcanadre. El acto tendrá lugar en el Salón de Actos de Multicaja, en Huesca, a las 19:00.

Traigo esto aquí porque desde que compré el libro estoy absolutamente enganchado a él y aún más de lo que estaba a Guara. Creía que conocía todos los lugares de la sierra pero este libro me ha devuelto a la realidad; ni siquiera en los pueblos en los que había estado varias veces había llegado a conocer con tanto detalle y precisión lo que me he encontrado en sus páginas.

Más allá de los saturadísimos barrancos, de las escuelas de escalada de moda o de los abarrotados pueblos que en temporada se encuentran a reventar, esta sierra no esconde la desolación y el abandono de la que fue objeto no hace mucho tiempo. Una excusa estupenda para quien quiera acercarse a buscar lo que queda de lo que en su día fue la población de Guara.

En fin, espero que a vosotros os pueda interesar tanto como a mí.

Leyendas en el Mascún: aguas y hayas

Aunque en este artículo no hay nada de leyenda, existe en el Mascún una curiosidad hídrica a la que -como casi todo en este valle- se le transmite cierto halo legendario. La fuente Mascún es una visible surgencia en el mismo barranco, junto a lugares tan emblemáticos como Os ventanajes (el delfín) o la ermita de la Virgen del Castillo, de la que no se tiene certidumbre de cuál es el origen de sus aguas.

Tradicionalmente se considera que las aguas provienen del río Ara aunque se ha puesto en duda esa procedencia y así lo refleja el panel de interpretación de PRAMES que se ha colocado en la salida de la surgencia. Una de las primeras referencias sobre la supuesta comunicación hidrológica entre las cuencas del río Ara y Rodellar la encontramos en el Diccionario geográfico de España de Pascual Madoz (1845-50) en el que se recoge la creencia de los habitantes de la zona:
Fuente Mascún a principios de siglo XX. Fotografía de Lucien Briet
“Se cree con bastante fundamento que en la sierra de Jánovas se filtra por entre las grandes cavernas que en ella se descubren y da origen a la muy nombrada fuente que nace en el barranco de Rodellar, llamada Mascún, al pie de la sierra de Guara (...) Cuando crece el río Ara la expresada fuente aumenta el caudal de agua que en ella brota, y cuando las avenidas del Ara arrastran hojas de haya, la fuente presenta las mismas hojas.

Fuente Mascún a principios de siglo XXI
Esta afirmación se basa en la inexistencia de hayas en la sierra de Guara y, en consecuencia, en el origen ultramontano de las caudalosas aguas de la surgencia y estas hojas de haya. A pesar de ello y aunque se hacen eco de la creencia popular, ya hace tiempo buenos conocedores de la zona como J.A. Cuchí planteaban la duda sobre la procedencia del caudal cuando se preguntaban por la desaparición de las aguas a lo largo del Real del Mascún desde la Cuca Bellostas y la aparición de agua con composición química diferente en la surgencia: “De dónde viene esta agua y adónde van las pérdidas son temas sin resolver. Cabe destacar que la tradición popular indica la presencia de hojas de haya en las crecidas de la Fuente Mascún. Ausente este árbol en la zona, señalan su origen en Boltaña.

Ciertamente, hoy en día los pinos de repoblación han conquistado una sierra de Guara que antaño, y según observamos en las imágenes tomadas por Lucien Briet, estaban repletos de campos de labor cuando todavía existía vida y pueblos y pardinas en cada lugar medianamente habitable; sin embargo, esta afirmación de la inexistencia de hayas en la Sierra de Guara no es cierta. El libro Flora y vegetación de la Sierra de Guara, escrito por Josep Mª Montserrat i Martí, sitúa el haya común (Fagus sylvatica L.) en los siguientes lugares:

Cuenca del Vero:
Sarsa de Surta, umbría del Tozal d'Asba, 1200 m.
Cuenca del Balcez / Balcés / Balced:
Cañón del río Balced, desde las Bellostas a los
Oscuros, entre 1100 y 1400 m.
Cuenca del Alcanadre:
Rodellar, río Alcanadre, en la umbría de la Cabeza de Guara, 1200.
Cuenca del Guatizalema:
Nocito, bco. de Petriño
, 1200 m. Bco. Lapillera, 900-1100 m. Bco. de Chemelosas, 1100-1300 m. Lúsera, umbría de la Sierra de la Gabardiella, 1100-1300 m.
Cuenca del Flumen:
San Julián de Banzo, umbría de la Peña Mediodía, 1200-1300 m.
Belsué, vertiente N de la Sierra del Águila,
Cuenca del Isuela:
Bentué de Rasal: Monte Peiró, 1100-1300 m.
Arguis: umbría de la Peña Gratal, 1200-1400 m.

En este listado observamos que, efectivamente, no aparecen hayas el Mascún, pero no siempre debió de ser así. La toponimia nos sirve de nuevo para llegar a conclusiones que ahora nos sería difíciles de adivinar, dando por hecho que en el pasado hubo más lugares donde existieron estos árboles en la misma cuenca del Mascún.
Balcez superior desde las inmediaciones de Santa Marina

Aguas arribas de Letosa, se unen los barrancos de San Poliz y San Lázaro dando origen al Mascún. Este barranco de San Lázaro, igualmente está formado por el barranco de Foroñón y otro pequeño barranco que se juntan en la Fabosa, topónimo que en aragonés, al igual que fabar, significa “hayedo”(fau = haya). Podríamos pensar que las hojas de haya de la surgencia del Mascún tienen su origen en este punto, aguas arriba de Rodellar y en la misma cuenca, pero desgraciadamente de las “faus” de A fabosa sólo queda el topónimo, ya que ahora sólo encontramos pinos y robles (caxicos o quejigos).

Aguas abajo, en la orilla derecha del Mascún encontramos el topónimo "fabar" dando nombre a la parte superior del barranco d'a Glera, al oeste de las Neberas (neveras / pozos de nieve) de Bagüeste. De nuevo nos volvemos a encontrar con el mismo caso de la Fabosa, donde el hidrónimo barranco d'o Fabar ha sobrevivido a la existencia de hayas.

Barranco d'o Fabar, afluente de la margen izquierda del Mascún
Teniendo en cuenta que de todos los lugares descritos anteriormente como poblados por hayas, bastantes de ellos no tienen posible conexión hídrica subterrénea con Rodellar por tener que cruzar otros cauces, una opción plausible sería situar el origen de las aguas de la surgencia del Mascún en la cuenca del Balcez, donde existe un gran fabar del que Arturo González Rodríguez en su magnífico libro La montaña olvidada recoge el siguiente testimonio: “Según nos cuenta José Pedro Palacio, casa Palacio de Paúles, allá por los sesenta un contratista vasco, Garralda, con sus picadores, sacó a una media de cuatro o cinco camiones diarios, miles de hayas de esta ladera, bajándolos por tiraderas hasta el fondo del río y subiéndolos a la otra vertiente con un torno en la misma cabañera de Sevil, cuya base aún se ve. Desde ahí con machos los bajaban a Sarsa, donde se cargaban.” La cantidad de hayas taladas y las todavía existentes nos dan una idea del gran fabar o hayedo que debió de haber en estas laderas debajo de la ermita de Santa Marina en Bagüeste.

Volviendo a la afirmación del Diccionario de Madoz, según la cual cuando el río Ara baja en crecida también lo hace la surgencia del Mascún puede estar relacionada simplemente con el aumento sincrónico de todos los caudales en una zona tan pequeña: Guatizalema, Alcanadre, Balcez, Vero y Ara son cinco ríos importantes cuyos cauces apenas están separados por unos pocos kilómetros.

Distancia entre el Balcez y la Fuente Mascún
Las aguas subterráneas, como podemos observar en otras muchas fuentes de la sierra como Cienfuéns (Belsué), Tamara (Morrano) o Verrala / Berrala (Lecina) por poner sólo tres ejemplos de los más evidentes, afloran por toda la sierra. Sólo la famosa carga mistérica del Mascún y el hecho de que aparezcan hojas de haya hace que se dé más importancia a descubrir el origen de esta surgencia que de cualquiera de las otras. Por lanzar una hipótesis y decidir entre Jánovas y el Balcez, la distancia en línea recta hasta Rodellar es mucho menor desde el Balcez superior (5 kilómetros) que desde Jánovas (21 kilómetros), lo que no tendría por qué ser determinante, pero en lo que no cabe duda es que la disposición de los estratos de la sierra de Balcez apuntan directamente a Rodellar desde las inmediaciones de Santa Marina. La inexistencia de un evidente sumidero como el del Forau d’Aigualluts que trague las aguas ha provocado sin embargo que estas aguas se relacionen más con el caudaloso Ara que con el escondido Balcez, pero aún hoy el verdadero origen de las aguas de la fuente Mascún sigue siendo un misterio.

Edito: David_P propone en un comentario utilizar "trazadores" para descubrir si el origen de las aguas está verdaderamente en el Balcez. La explicación del uso de los trazadores me la ha conseguido también David_P gracias al artículo de Espeleobloc (ver enlace: en catalán o en castellano con el traductor de Google).

Fotografía de la surgencia (Fuente Mascún) realizada por Lucien Briet en la primera década del siglo XX

Leyendas en el Mascún (pequeña introducción)

Mascún es un topónimo de origen árabe que ya recogió Lucién Briet y que viene a significar "lugar habitado por espíritus" y este nombre no se escapa a una realidad que, no por ser invisible, deja de existir.


Es difícil, por muy racionalistas que seamos, no ponernos en el lugar de las gentes que mucho antes que nosotros habitaron estas sierras. Si nos adentramos en lo profundo de un barranco y sabemos mirar y escuchar, apreciaremos figuras fantasmales y escucharemos entre el murmullo del agua los gritos y las voces de esos espíritus. Esto, que parece el comienzo de un cuento para niños, yo me lo creo; he visto esas figuras y he oído esos gritos, pero automáticamente los he racionalizado como productos de la erosión y el eco. Quizás un habitante de estos pueblos de hace 700 años tuviera más tendencia a dejar volar la imaginación y ver un "mascún" en el significado literal de la palabra.


Del libro Cañones y barrancos, un medio excepcional recojo el siguiente párrafo: "En el barranco del Mascún, quizás el de mayor carga mistérica, las almas en pena se personaban bajo la apariencia de esqueletos descarnados, los cuales hacían al andar, según los testigos, un ruido "de güeseras tal que de un juego de dados"". No sólo esqueletos, también serpientes monstruosas quedan recogidas en la leyenda de este barranco.


Seguimos con el miedo, pero esta vez real. Esta zona, aunque actualmente ha quedado como un cul-de-sac cuando se viene desde el sur, no hace mucho tiempo fue un lugar de paso trashumante cuando se bajaba el ganado a la tierra plana. Según las palabras de Briet, Rodellar era "lugar de paso muy frecuentado por los habitantes del valle del Ara, a los que las necesidades de la vida obligan de vez en cuando a dirigirse a la rica comarca que se extiende de Huesca a Barbastro, al país del aceite y el vino". Esto provocaba el aprovechamiento de depredadores humanos y animales. Por un lado, se tiene constancia de la existencia de un bandolero llamado "el Godé" que aprovechaba los rincones que ofrecían las paredes y agujas del Mascún para cometer sus fechorías y por otro, los lobos siempre asomaron los hocicos por estos lugares hasta entrado el siglo XX.





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